Los minimundos son recreaciones a pequeña escala de hábitats y entornos diversos.
En estos hábitats, los niños y niñas tienen la oportunidad de desarrollar un juego simbólico, pero a diferencia del juego simbólico convencional, donde los propios niños interpretan los personajes, en los minimundos los protagonistas son muñecos, animales, piezas sueltas o figuras que habitan cada uno de estos mundos en miniatura.
De esta manera, los niños ponen en práctica su imaginación y creatividad para dar vida a las escenas que tienen lugar en estos espacios diminutos.
Esto les permite explorar, interactuar y jugar con los elementos que conforman cada minimundo, desarrollando habilidades como la concentración, la coordinación oculo-manual, la motricidad fina y el lenguaje.


